Un sabio se puso delante de un público, contó un chiste y todo el mundo rió, al cabo de un momento contó el mismo chiste, y mucha menos gente rió, contó el mismo chiste una y otra vez y nadie reía, entonces sonrió y dijo "No puedes reírte de una broma una y otra vez, pero ¿Por que sigues llorando por lo mismo una y otra vez?"
martes, 3 de enero de 2012
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Los placeres violentos terminan en la violencia,
y tienen en su triunfo su propia muerte, del mismo
modo que se consumen el fuego y la pólvora en un beso voraz.
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